Yo soy una persona normal. Trabajador, empático, crítico, responsable y, sobre todo, humilde. Pues eso, una persona normal, tal y como lo es la buena gente de la que he aprendido. Al menos así lo veo yo, y estoy muy satisfecho de emplearme a fondo para enriquecer mi normalidad con cada aprendizaje. Para decir esto no me baso solo en mi percepción, sino que hago uso de un ejercicio que nos propuso Andrés del Toro hace unos meses. “Preguntad a vuestros familiares y amigos” nos dijo. Puesto que coincidió lo que dijeron de mí con los valores que creo más importantes, me tomo la libertad y el orgullo de considerarlo un “caso de éxito” como esos de los que aprendemos cada día. Aprovechar cada oportunidad, cada nueva experiencia, para mejorar y aportar tanto en sentido personal como profesional (puesto que lo uno carece de sentido sin lo otro). Dar sentido al esfuerzo que mis padres hacen por mí y mi desarrollo. Llegar a ser trascendente en el ámbito laboral, sumar en cada situación, ser capaz de todo. Tachar objetivos conseguidos y fijar nuevas metas. Todo ello me alimenta y funciona como motor para encarar cada día con ganas e ilusión. Escuchar, ver, probar y retarme a mí mismo. Solo así se aprende, y solo así merece la pena vivir una vida ligada a la comunicación. Esta es la guía que tengo presente cada mañana y por la que trabajo con constancia.

Portfolio

Inspiración

Foto de Alfons Taekema

No hay ninguna asignatura que ayude a ser buena persona. Ni ninguna herramienta que te haga ser más trabajador. De las habilidades profesionales no hablo porque es mejor que las conozcáis vosotros. Sin embargo, lo que hay que destacar siempre son las aptitudes humanas, y de eso, perdonen la confianza, mi compadre Elías Gutiérrez va sobrado.

Javier Marín

Partner

No hay ninguna asignatura que ayude a ser buena persona. Ni ninguna herramienta que te haga ser más trabajador. De las habilidades profesionales no hablo porque es mejor que las conozcáis vosotros. Sin embargo, lo que hay que destacar siempre son las aptitudes humanas, y de eso, perdonen la confianza, mi compadre Elías Gutiérrez va sobrado.

Javier Marín

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No hay ninguna asignatura que ayude a ser buena persona. Ni ninguna herramienta que te haga ser más trabajador. De las habilidades profesionales no hablo porque es mejor que las conozcáis vosotros. Sin embargo, lo que hay que destacar siempre son las aptitudes humanas, y de eso, perdonen la confianza, mi compadre Elías Gutiérrez va sobrado.

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